¡Esto significa para nosotras cumplir 100 años!
Por: Sor Xinia María Cordero Murillo
Tiempo de lectura: 2 minutos
  • Amor y Oblación

Sin duda estas palabras han sido el incentivo que animó y estimuló a nuestras primeras hermanas, que hace 100 años marcaron el camino que hoy continuamos dando la Mayor Gloria a Dios.

A partir de 1923 comienza una historia de entrega religiosa, amorosa, espiritual, llena de ilusión y rica en realizaciones, de nuestras primeras Oblatas al Divino Amor. La vida es don. Es ofrenda que se entrega y se comparte generosamente.

Cien años haciendo memoria del camino recorrido, sin perder la meta: “ser en la Iglesia una familia de cristianas consagradas al Amor Divino, creciendo en Caridad, testimoniando ante el mundo el Amor y aceptando como nuestra la misión de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, Víctima de Inmolación”.

  • Celebramos 100 años

La alegría que brota en nuestro corazón nace de sentirnos amadas incondicional y gratuitamente por Dios. Sabemos que la vida que se comparte por amor no se empobrece ni se pierde sino que enciende otras vidas. 

Nuestra Espiritualidad Eucarística exige que nos convirtamos en aquello que recibimos: que seamos hombres y mujeres eucarísticos. Que derribemos las fronteras del propio egoísmo para salir al encuentro del que necesita esperanza.

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  • Que nuestra vida se vuelva Eucaristía

El desafío que tenemos es que nuestra vida se vuelva Eucaristía, es decir, «acción de gracias». Gratuitamente recibimos de Dios su amor y en el servicio a los demás derramamos sobre el mundo el amor que hemos recibido.

Cuando entregamos nuestra vida al servicio, no nos perdemos a nosotras mismas sino que nos encontramos y nos reconocemos discípulas de Jesús. Una vida que se entrega por amor no se pierde sino que se vuelve alimento.

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