VENERABLE

Madre Margherita
Diomira Crispi

Fundadora de las Religiosas Oblatas al Divino Amor

Una mujer llena de amor y oblación

Nació el 19 de noviembre de 1879 en Partinico, Provincia de Palermo; hija de Ferdinando Crispi y de Rachele De Rubei Mattei. De este matrimonio nacieron tres hijos: Ginebra (la primogénita), Diomira (la Sierva de Dios) y Romano (Oficial de Marina), muerto a la edad de 21 años en América.

Su nombre completo era Diomira Ludovica Romana Crispi. De sus nombres, el preferido fue el de “Diomira”, que significa: “Dios mira” es decir, Dios la mira, la observa y, por consiguiente, ella debía tener su mirada en Él.

Su padre Ferdinando Crispi, ejercía en Palermo, las funciones de delegado de la seguridad pública. En 1886, a sólo 6 años de edad, llora la pérdida de su papá, al que estaba muy apegada. Con la muerte de su papá aprende desde muy niña, a ofrecer el sufrimiento y estrecharse cada vez más a Dios como Padre y a San José, a quien tomaría como protector especial.

Vocación al Amor

Según voluntad testamentaria del padre, Diomira fue enviada al Colegio de Ripetta, en Roma y confiada a las Religiosas de Santa Dorotea, donde fue estimada y apreciada por todos. 

A los 18 años siente muy fuertemente la llamada a la vida religiosa. A sus 19 años se trasladó a Milán, al Instituto de las “Hijas del Sagrado Corazón”, para concluir sus estudios de Magisterio. Su madre Rachelle, después de mucho tiempo de silencio, regresó de América con la intención de llevársela consigo. Diomira, comunica su llamado a la Vida Religiosa. Ante esa decisión, la oposición de la madre fue rotunda. Diomira, orientada y apoyada por su director espiritual, oró, luchó y soportó las contradicciones.

La señora Rachelle, accede a que su hija continúe sus estudios, ella misma la acompañó a Nápoles, allí se estableció Diomira hasta finalizar sus estudios. Años después su madre, regresó nuevamente con la intención de llevársela a América, pues mantenía firme el propósito de disuadirla de la vocación a la cual se sentía llamada.

Después de haber rezado, reflexionado, luchado consigo misma, escoge entrar en la Congregación de las “Hijas de la Cruz” en Francia: en el año 1901. El 2 de setiembre de 1902 hace su Primera Profesión, dejando el nombre “Diomira” y tomando el de “Luisa Margherita”.
En 1920 ingresa a las “Pasionistas”, una congregación de clausura, sintiendo que el Señor la invitaba a una unión más estrecha con él, hasta que al fin da el paso decisivo de aquello que se venía gestando en su interior: una fundación de una nueva familia religiosa en la Iglesia.

Fundación

Después de años de vida religiosa y mucha oración, habiendo escuchado al Señor y cómo la invitaba constantemente a esta palabra que santo temor le daba: “fundación”, ayudada por su director espiritual, Mons. Héctor Savazzini, sale de las “Pasionistas” a fundar un nuevo Instituto Religioso.

En 1923, gracias a la ayuda de Mons. Augusto Intreccialagli, funda a las Oblatas al Divino Amor, con esta finalidad: la consagración a Dios Trino y Uno, seguimiento a Cristo, obediencia al Vicario de Cristo, oración y colaboración con el sacerdocio católico, educación de los niños y de la juventud, realización del reino de Dios en la humildad y en el amor.

La semilla se ha desarrollado no sólo en Italia, sino también en América y los frutos siguen brotando gracias a la vida de oración, en la contemplación de Jesús Eucaristía, donde se encuentra la fuerza necesaria para llevar a cabo la Voluntad de Dios.

Oración para pedir gracias especiales por intercesión de la Venerable Madre Margherita Diomira Crispi

Santísima Trinidad, gracias te damos por los grandes carismas que concediste a tu humilde venerable, Oblata al Divino Amor, Madre Margherita Diomira Crispi, quien se donó completamente a ti para la salvación de los hombres. Te pedimos, oh Señor, en nombre de la Virgen María su glorificación en esta tierra para que, por su intercesión, tu amor triunfe siempre más en el mundo y a la vez te imploramos especiales gracias para nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
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