Pastoral con inmigrantes

“Porque emigrantes fuisteis vosotros en el país de Egipto” Mt 25, 35. “José se levantó, tomó de noche al Niño y a su Madre, y se fue a Egipto” Éx 23,9.

La migración es hoy en día un fenómeno a escala mundial que afecta a muchos pueblos y países. La mobilidad humana forzada o voluntaria toca a las puertas de Europa, América, Asia, Africa y Oceanía, producto de desastres naturales, conflictos armados, falta de mejores condiciones de vida, necesidades económicas, sociales y políticas.

Atendiendo al llamado de la Iglesia, las Oblatas al Divino Amor, desde la fidelidad a su carisma, se insertan en parroquias donde se realiza el apostolado con inmigrantes hispanos y de otras nacionalidades, brindándoles la oportunidad de conectar su fe con su vida, para que, respondiendo a su llamado bautismal, se integren a la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, sirviendo en los diferentes ministerios y movimientos apostólicos, según los dones que el Señor les ha dado; a la vez que van formando líderes comprometidos con la Iglesia.

Oremos por el fin de la guerra

La Exhortación Apostólica post-sinodal Ecclesia in Europa, afirma que “entre los retos que tiene hoy el servicio al Evangelio de la esperanza se debe incluir el creciente fenómeno de la inmigración, que llama en causa la capacidad de la Iglesia para acoger a toda persona, cualquiera que sea su pueblo o nacionalidad”.

En particular, no se debe olvidar una atención pastoral específica a la integración de los inmigrantes católicos, respetando su cultura y la peculiaridad de su tradición religiosa. Para ello se han de favorecer contactos entre las Iglesias de origen de los inmigrantes y las que los acogen, con el fin de estudiar formas de ayuda que pueden preveer también la presencia entre los inmigrantes de presbíteros, consagrados y agentes de pastoral, adecuadamente formados, procedentes de sus países.