Una mujer llena de amor y oblación
Nació el 19 de noviembre de 1879 en Partinico, Provincia de Palermo; hija de Ferdinando Crispi y de Rachele De Rubei Mattei. De este matrimonio nacieron tres hijos: Ginebra (la primogénita), Diomira y Romano (Oficial de Marina), muerto a la edad de 21 años en América.
Su nombre completo era Diomira Ludovica Romana Crispi. De sus nombres, el preferido fue el de “Diomira”, que significa: “Dios mira” es decir, Dios la mira, la observa y, por consiguiente, ella debía tener su mirada en Él.


Vocación al Amor
Según voluntad testamentaria del padre, Diomira fue enviada al Colegio de Ripetta, en Roma y confiada a las Religiosas de Santa Dorotea, donde fue estimada y apreciada por todos.
A los 18 años siente muy fuertemente la llamada a la vida religiosa. A sus 19 años se trasladó a Milán, al Instituto de las “Hijas del Sagrado Corazón”, para concluir sus estudios de Magisterio. Su madre Rachelle, después de mucho tiempo de silencio, regresó de América con la intención de llevársela consigo. Diomira, comunica su llamado a la Vida Religiosa. Ante esa decisión, la oposición de la madre fue rotunda. Diomira, orientada y apoyada por su director espiritual, oró, luchó y soportó las contradicciones.
La señora Rachelle, accede a que su hija continúe sus estudios, ella misma la acompañó a Nápoles, allí se estableció Diomira hasta finalizar sus estudios. Años después su madre, regresó nuevamente con la intención de llevársela a América, pues mantenía firme el propósito de disuadirla de la vocación a la cual se sentía llamada.
La señora Rachelle, accede a que su hija continúe sus estudios, ella misma la acompañó a Nápoles, allí se estableció Diomira hasta finalizar sus estudios. Años después su madre, regresó nuevamente con la intención de llevársela a América, pues mantenía firme el propósito de disuadirla de la vocación a la cual se sentía llamada.
Después de haber rezado, reflexionado, luchado consigo misma, escoge entrar en la Congregación de las “Hijas de la Cruz” en Francia: en el año 1901. El 2 de setiembre de 1902 hace su Primera Profesión, dejando el nombre “Diomira” y tomando el de “Luisa Margherita”.
En 1920 ingresa a las “Pasionistas”, una congregación de clausura, sintiendo que el Señor la invitaba a una unión más estrecha con él, hasta que al fin da el paso decisivo de aquello que se venía gestando en su interior: una fundación de una nueva familia religiosa en la Iglesia.
Fundación
Después de años de vida religiosa y mucha oración, habiendo escuchado al Señor y cómo la invitaba constantemente a esta palabra que santo temor le daba: “fundación”, ayudada por su director espiritual, Mons. Héctor Savazzini, sale de las “Pasionistas” a fundar un nuevo Instituto Religioso.
En 1923, gracias a la ayuda del Venerable Mons. Augusto Intreccialagli, funda a las Oblatas al Divino Amor, con esta finalidad: la consagración a Dios Trino y Uno, seguimiento a Cristo, obediencia al Papa, oración y colaboración con el sacerdocio católico, educación de los niños y de la juventud, realización del reino de Dios en la humildad y en el amor.
La semilla se ha desarrollado no sólo en Italia, sino también en América y los frutos siguen brotando gracias a la vida de oración, en la contemplación de Jesús Eucaristía, donde se encuentra la fuerza necesaria para llevar a cabo la Voluntad de Dios.
Testimonios de la intercesión de Madre Margherita
Puedes leer más testimonios, en el Boletín Provincial «Maněte» dedicado a ella en su 50 aniversario de partida al cielo (1974-2024)

Oración para pedir gracias especiales por intercesión de la Venerable Madre Margherita Diomira Crispi








